Un día, sin más, te das cuenta de todo. Una simple caída. No lo esperas. Pum. Y ya está... abres los ojos de repente, y entonces lo ves todo. Al principio es borroso, pero poco a poco todo es más claro. Miras a tu alrededor y te preguntas... ¿Qué soy?
Todo lo que antes tenías seguro, y de lo que no dudabas... ya no está.
Poco a poco lo perdiste... por centrarte en objetivos inalcanzables, olvidaste lo realmente importante, lo que debiste cuidar lo dejaste atrás.
Y ahora es tarde.
Pero cuando estás abajo, sólo se puede subir.
Así que... sube, y no mires al suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario