Te acercas a mí, oscilas unos instantes entre la idea de acercarte más o darte media vuelta, es fácil, un segundo a mí, tres a la puerta. Siempre te vas, pero hoy esos tres segundos se te antojan pesados. Un paso hacia delante, una mano en mi espalda, tu mejilla sobre la mía. Me abrazas, me hueles, me besas. Yo sonrío, me cuelgo de tu cuello y me fundo en tus labios. Mi pelo se enreda en tus dedos, mi sonrisa se funde en la tulla. Justo cuando estás a punto de morderme como sólo tú sabes, te despiertas. Y te das cuenta de que esto no te va a volver a pasar más que en tus sueños, y deseas no salir de la cama, volver al sueño, negar la realidad. Pero la realidad es, aun que duela, que las distancias existen, la realidad te asusta, y tú me hechas de menos.
Te acercas a mí, oscilas unos instantes entre la idea de acercarte más o darte media vuelta, es fácil, un segundo a mí, tres a la puerta. Siempre te vas, pero hoy esos tres segundos se te antojan pesados. Un paso hacia delante, una mano en mi espalda, tu mejilla sobre la mía. Me abrazas, me hueles, me besas. Yo sonrío, me cuelgo de tu cuello y me fundo en tus labios. Mi pelo se enreda en tus dedos, mi sonrisa se funde en la tulla. Justo cuando estás a punto de morderme como sólo tú sabes, te despiertas. Y te das cuenta de que esto no te va a volver a pasar más que en tus sueños, y deseas no salir de la cama, volver al sueño, negar la realidad. Pero la realidad es, aun que duela, que las distancias existen, la realidad te asusta, y tú me hechas de menos.
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